Oct 06, 2007

Qué tan lejos en España

CRITICA A LA RAZON CRITICA
 

Por Leonardo Parrini

La película Qué tan lejos de Tania Hermida que está rompiendo los registros de taquilla en España, fue mal tratada por la critica de ese país, cuya visión en opinión de Juan Miguel Company deviene en ”el sentimiento de irritación de este crítico que aquí les habla viene precedido de una sensación de perplejidad. Perplejidad no tanto por los premios otorgados en los Festivales de La Habana, Montreal y Quito como por las declaraciones de la directora en la hoja de sala del film, que abren un auténtico abismo entre intenciones y resultados”.

En el tono ácido que caracteriza a los opinadores españoles, tan perifrásticos como devastadores, Company ensaya una lectura en la que se toma la cosa en sentido literal, con una solemnidad que no le permite la frescura de una sonrisa frente a un filme que, en primer lugar, pretende reivindicar el humor autocrítico como una sana costumbre criolla.
Company resume así el trasfondo del filme:”Si tenemos en cuenta que Esperanza es una barcelonesa –en algún momento se le escapará una frase en catalán- que desea conocer la tierra de sus padres y Tristeza una aborigen, ante nosotros se abre un programa narrativo más que predecible: los tópicos turísticos que sobre el país de sus antepasados la española haya podido alimentar se verán contrastados con la palpitante realidad del mismo y su horizonte de conocimiento se ensanchará. El problema es que tal realidad está enunciada pero no representada en el film. Se podría decir, incluso, que la operación de mercadotecnia que la película pone en pie es lo único interesante que de ella puede decirse”.

Se puede decir, además, que el crítico español no comparte la ironía que subyace entrelineas del filme, ya que pone su estado de ánimo a polemizar con los fantasmas que advierte en el subtexto de la película de Hermida: el reojo sardónico a la postura de la turista española y su ingenua visión del paisaje social y natural del tercer mundo. Company agrega en su análisis: “más allá de las buenas intenciones de la realizadora -empedradoras del infierno, como se sabe- la verdad es que su película carece de dimensión crítica y, cuando pretende el comentario irónico, éste se torna insospechadamente cínico”.

En tal sentido, Company busca y rebusca razones que la razón no compadece, en el caso de un filme que tiene la osadía de inaugurar una mirada sarcástica del país. Sabido es que la “dimensión crítica” de una obra no radica en la obviedad de la negación, sino en aquello que Company reconoce como el “comentario irónico”, puesto que oponerse no es ponerse frontalmente en contra. Acaso resulte más atractivo y suscitador, soslayar y mirar de lado.

El académico español enfila los dardos y agrega “los modos enunciativos de Qué tan lejos andan próximos a los del culebrón y de ahí, tal vez, su éxito populista. Con su luminosa fotografía de colores saturados que hace de cada plano una postal antiturística, pero postal al fin y al cabo -la realizadora podría haber asimilado algo del feísmo deliberado al que Buñuel obligaba al atildado Gabriel Figueroa en Los olvidados o Nazarín-, el film de Tania Hermida no hace sino reafirmar el estado de cosas actual, verosimilizando, a través de las elaboraciones más degradadas de la cultura popular, una realidad que, en efecto, está lejos”.

Es claro que el éxito del filme radica en el consumo masivo de un producto de fácil digestión. Acaso Almodóvar peca el mismo pecado que enuncia Company, ser campeón del novelón sentimental, y no por eso debe derretirse en el infierno.

La critica debe acercar la obra al espectador, pero en un sentido reverso, Company, marca distancias del filme Que tan lejos con un público que ya lo hizo suyo, rompiendo el paradigma elitista hasta entonces vigente en el cine ecuatoriano. El valor agregado del filme de Hermida va más allá de las formas, y radica de fondo, en la desacralización de las posturas solemnes con que se quiere releer la vida.

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Aug 15, 2007

atardecer

Esta imagen del atardecer quiteño para los amantes de la fotografia.

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Aug 01, 2007

La fotografía, o el arte de transgredir

Por  Leonardo Parrini

 

La verdad existe, solo se inventa la mentira decía Georges Braque aludiendo a que la veracidad es una entidad fuera de nuestra posibilidad de manipulación entre la ficción y la realidad. La historia de la imagen registrada por una cámara, desde la fotografía daguerrotipica hasta el video digital,  en tal sentido, puede ser contemplada como “un diálogo entre la voluntad de acercarnos a lo real y  las dificultades para hacerlo”. Desde sus orígenes la fotografía fue situada más cerca del campo de lo ontológico que de lo estético. Alfred Stieglitz, ubicado entre la práctica documentalista pictórica del paso del siglo XIX al XX, declaró al respecto: la belleza es mi pasión, la verdad es mi obsesión. Esta máxima nos da a entender que la fotografía trae consigo la misión de proporcionar verdades visuales, más que ofrecer placer estético.

 

 

Desde la década de los años ochenta nuevas actitudes y formas de pensamiento han influido en la cultura de la imagen, al punto que el término de la modernidad también es una suerte de ocaso de la verdad en las artes visuales. El critico de arte y fotógrafo catalán Joan Fontcuberta, sugiere que toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera, que miente por instinto, y una forma de superar el viejo dilema entre lo verdadero y lo falso es reemplazarlo por la afirmación cínica de que hay que mentir bien las verdades. Ya no importa si la imagen fílmica o fotográfica miente o no: de lo que se trata es saber qué uso se hará de esa mentira.

 

 

El privilegio de la imagen en la sociedad postmoderna habla de la obscena actitud de especular con los rasgos de los objetos reales en el ámbito de lo virtual. No interesa  más la experiencia de la realidad, sino su reflejo. Ya no importan las características objetivas sino la impronta de una imagen construida, ya  no plasmada de la realidad. Entre las verdades por descubrir y las mentiras por remozar se ubican los fanáticos y los escépticos. Los primeros, derivan su nombre del latín fanum, es decir templo, espacio para el culto, la fe y el dogma. Los otros, pragmáticamente desconfiados, no quieren siquiera ver para creer. Todavía, en medio de este dilema, la fotografía aparece como una tecnología al servicio de la verdad.

 

 

La fotografía en poco más de un siglo ha clavado sus banderas en el yermo terreno de lo incierto, destinada a ser un “soporte de evidencias”, con la connivencia de un convencionalismo concedido a partir de la idea que la imagen está exenta de ideología, puesto que en cada gesto del fotógrafo, artista o reportero, se camuflan mecanismos culturales e ideológicos que afectan nuestras suposiciones sobre lo real.

 

 

La mirada transgresora

 

 

La fotografía, para  Joan Fontcuberta, ha sido entendida por mucho tiempo como la manera en que la naturaleza se representaba a sí misma. Tal afirmación nos invita a creer en la ausencia de interpretación, propia de una copia mecánica de lo real sobre el soporte fotográfico, libre de la incidencia de su autor. Esa supuesta objetividad nos habla de que los objetos se delinean a sí mismos, que no hace falta un operador, verdad irrefutable hasta que Cornelius Jabez se cuestionó porqué la fotografía no podía superar la representación de la verdad para aspirar también a plasmar la belleza.

 

 

En ambos casos  la fotografía no ha sido mirada con buenos ojos, desde la  idea alimentada por el pánico atávico a la cámara y por el temor de que el objetivo nos robe el alma. Considerada una transgresión de la intimidad del individuo, fotografía es también para un creador como Henry Cartier Bresson, un instante decisivo, acto sobrenatural, epifánico. Eventualidad que supone, a la hora de obturar, estar en el lugar exacto y en el momento oportuno para el fotógrafo y no necesariamente para el objeto fotografiado.

 

 

De allí que los fotógrafos somos considerados seres  agresores, incomodantes, con un artefacto en las manos capaz de importunar con el sonido del obturador o con el destello impertinente de un flash que exacerba el ánimo del más paciente. El solo hecho de que la foto queda plasmada en el celuloide, papel, o en los chips de una cámara digital pone nervioso al sujeto que ya no puede controlar la imagen de sí mismo hurtada por el objetivo. En este caso preocupa, lo que Jean Baudrillard denominó el “carácter pornográfico de la demostración”, es decir, la capacidad de mostrar un objeto “sin ocultamiento”, una obscenidad propia de la impertinencia del lente registrador.

 

 

Por todas estas razones trasgresoras la fotografía, en el decir de Fontcuberta, comporta “la extraordinaria densidad de pequeños detalles, visión más allá del ojo desnudo, exactitud, claridad de definición, declinación perfecta, imparcialidad, fidelidad tonal, delineación perfecta, sensación tangible de la realidad, verdad”

 

 

Un espejo con memoria

 

 

La acertada metáfora acuñada por Oliver Webdell Holmes en 1891 para calificar al daguerrotipo de que la fotografía es un espejo con memoria, nos remite al carácter más esencial de esta técnica, a partir se su capacidad de devolvernos la imagen que a diferencia del espejo, además guardarla, eterniza en la memoria. De cara a esta afirmación la fotografía vuelve a transitar el espectro de lo mágico, de lo ilusorio, dado que espejo proviene de specullum, especulación, término que nos remite a la cualidad inherente de observar el cielo y reflejar las estrellas, o sea, otro reflejo especulativo. En rigor, el espejo refleja un reflejo, en tanto elimina la tridimensionalidad e invierte la imagen igual que sucede en una fotografía. ¿Acaso la cámara fotográfica analógica no se vale de un espejo para recomponer el espejismo de la imagen invertida en el interior del objetivo? ¿Qué recuperó de arte o de documental la fotografía con el registro de la imagen en un circuito digital?

 

 

La fotografía desprovista de su exclusiva naturaleza documental deviene en arte y crea, a partir de objetos reales,  imágenes “dotadas de una riqueza de valores genuinos de forma y contenido”. En el fondo de esta nueva misión de la fotografía subyace lo que Diane Arbus considera el acto de “”un instrumento de análisis y critica”, que supone la existencia de un sujeto que observa y un objeto observado. No obstante, fotografiar  para Fontcuberta consiste en definitiva, “en una forma de reinventar lo real, de extraer lo invisible del espejo y revelarlo”. De este modo, concluye el fotógrafo catalán, el mito modernista del espejo termina por desvanecerse, deviene así el privilegio de la huella, la ficción o indicio, en un mundo donde no estaría por demás que antes de obturar nos detengamos a observar, detenidamente, a los sujetos que cruzan a diario por la calle y descubrir en ellos cuanto tienen de real o fantástico.

 

 

Referencias bibliográficas

 

Fotografía como pecado, Madrid, 1993

Videncia y evidencia, Universidad de Barcelona, 1996
El beso de judas, Joan Fontcuberta,  Barcelona 1997

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Jul 13, 2007

¿Será que el cine ya es de todos?

Sabemos que  el cine ecuatoriano está en un momento de cambio, de renovación y que  es importante crear nuevos escenarios para la producción y distribución de nuestro cine.

El  20 de abril y el miércoles 29 de mayo, el presidente de la República, Rafael Correa Delgado, asistió a Ochoymedio para ver las películas ecuatorianas Esas no son penas de Anahí Hoeneisen y Daniel Andrade y Qué tan lejos de Tania Hermida. En ambos casos los cineastas, asombrados de que finalmente un presidente se acercara a ver la proyección de una película ecuatoriana, aprovecharon la oportunidad para solicitarle una cita en la que se  expondría la propuesta que  el Consejo Nacional de Cine tiene con respecto a la creación de un “Plan Nacional de Soberanía Audiovisual”.

Todo hacía prever que la visita se convertiría en un evento político más. Uno como muchos otros que se han visto suceder con cada gobierno de turno, en los cuales el acercamiento a ciertos sectores de la población y sus promesas no han sido más que simple demagogia.

Para sorpresa de todos, la cita fue concedida a la semana siguiente y, a la misma, asistieron Jorge Luis Serrano, director del CNC, los cineastas Tania Hermida y Daniel Andrade y Mariana Andrade, directora ejecutiva de Ochoymedio. El Presidente también había convocado a la misma reunión a los ministros vinculados con el tema: Educación, Cultura, Comunicación, Administración Pública, y al ministro coordinador del Patrimonio Cultural... nunca había sucedido algo parecido en los  28 años de democracia; nunca una comisión de cineastas pudo ser escuchada por una hora y media por las principales autoridades del ramo.

Esto puede significar varias cosas:

Que  el presidente Correa entiende claramente lo que ya dijo Orlando Senna, secretario del audiovisual de Brasil, de que “el cine debe ser una prioridad para los gobiernos porque la comunicación audiovisual será la industria más importante del siglo”.

Que un país sin cine, es un país invisible.

Que  el cine no se desarrolla sin la voluntad política del Estado y concretamente sin la voluntad, compromiso y apoyo de su Presidente.

Si es que  es así, en buena hora, pero todo aún está por verse. En la reunión quedó claro que los cineastas no iban únicamente a solicitar el dinero correspondiente al “Fondo de fomento para el cine” (dineros que según el mismo Presidente ya fueron asignados al Ministerio de Cultura para que proceda a la entrega inmediata al CNC), sino que había por sobre todo, una propuesta en concreto para que  el cine se convierta en política de Estado y que a través del CNC se sienten las bases de la consolidación del “Plan Nacional de Soberanía Audiovisual”. Es decir, los cineastas se convertían por primera vez mediante esta propuesta, en gestores, constructores y promotores del cine y el audiovisual nacional.

Sabemos perfectamente que a nosotros nos corresponde lograr que nuestros países abandonen su invisibilidad y se proyecten hacia el mundo. Sabemos que  el cine  ecuatoriano está en un momento de cambio, de renovación y que  es importante crear nuevos escenarios para la producción y distribución de nuestro cine. Pero también estamos conscientes que hasta el momento lo hemos hecho solos, sin el apoyo del Estado, por eso nos llena de esperanza este acercamiento, que de dar frutos positivos, las condiciones de hacer cine  en Ecuador cambiarían radicalmente.

Pero no todo son buenas noticias y tenemos que decir que pasamos de la euforia al escepticismo en pocos días. Por un lado sabemos que se ha creado una Dirección de Relaciones Internacionales del Ministerio de Cultura que aparentemente manejaría un Fondo de Fomento al Cine similar (¿?), hecho que consideramos absurdo porque se desconocería la competencia para la cual fue creado el CNC y contradice lo hablado en la reunión mantenida con el Presidente y sus ministros. Esta acción negaría el principio recogido en la Ley de Fomento al Cine Nacional, que dice que los recursos del Fondo Cinematográfico serán siempre asignados “mediante concursos”, y no por petición directa a una dirección que nada tiene que ver con la práctica del cine.

Y por otro lado, es relevante que Tania Hermida haya sido solicitada por el mismo presidente Correa  a integrar su lista de asambleístas. Bien por los artistas y cineastas del país porque Tania entrará a jugarse el todo por el todo. Pero nos queda una duda: ¿será que  estas visitas del “Presi” y su acercamiento a los cineastas solo perseguían la candidatura de Tania  a la Asamblea Constituyente? Mejor no nos adelantemos a los hechos. Les mantendremos informados.

*Tomado del periódico de Ochoymedio, edición julio 2007, reproducido con autorización.
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Jun 25, 2007

CRONICAS ESTRENADA EN ESPAÑA

El film está protagonizado por John Leguizamo, Leonor Watling, Damián Alcázar, José María Yazpik y Alfred Molina.La película plantea una metáfora muy actual sobre crimen, tragedia, ambición y sensacionalismo que conduce al espectador a preguntarse quién es el verdadero monstruo: ¿El criminal, los medios o nuestra sociedad? 'Crónicas' nos cuenta la historia de Manolo Bonilla, presentador estrella de un programa de noticias sensacionalistas de Miami, que viaja junto con su equipo a una pequeña ciudad ecuatoriana para cubrir la historia de un asesino en serie de niños, el "Monstruo de Babahoyo".

La muerte accidental de un niño lleva a los habitantes de la ciudad al borde de linchar a Vinicio Cepeda, un humilde vendedor ambulante. Sin embargo, la intervención de Manolo salva la vida del hombre. Vinicio es encarcelado por homicidio involuntario y ofrece a Manolo información sobre el "Monstruo" a cambio de que Manolo emita un reportaje sobre su injusto encarcelamiento. Manolo acepta, atraído por el lado oscuro que intuye en Vinicio, y pronto empieza a saltarse las reglas, decidido a ser el héroe que, sin ayuda de nadie, detenga al asesino.

Sebastián Cordero el director de cine más internacional de Ecuador Sebastián Cordero ( 23 de mayo, 1972) es un cineasta ecuatoriano quien ha trabajado también como escritor y editor, mayormente reconocido por su trabajo en Ratas Ratones y Rateros, su debut en como director, en el cual retrata la vida de un Ecuador sacudido por la pobreza y la delincuencia, sus películas han sido exhibidas en un sin número de prestigiosos festivales tales como el Festival de Cine de Sundance y el Festival de Cannes entre otros.

Sebastián Cordero nació en la ciudad de Quito, Ecuador en el año de 1972 . Se interesó por primera vez en el cine al ver Los cazadores del arca perdida cuando tenia solo 9 años. A los 18 años empezó sus estudios de cine y guión en la University of Southern California. Inmediatamente después de su graduación regresa al Ecuador con la idea de hacer cine en un país que prácticamente carece de esta industria. Su primera película, Ratas, Ratones y Rateros (1999), lo llevo al Festival de cine de Venecia, apareciendo después en festivales como el de Toronto, San Sebastian y el de Cine Independiente de Buenos Aires, siendo reconocido con premios y honores en festivales como el de Huelva y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana Su segundo largometraje, Cronicas, fue reconocido con el Sundance/NHK International Filmmakers Award, y en el año 2004 apareció por primera vez en el Festival de Cannes en la sección "Una Cierta Mirada", y fue nominado al "Gran Premio del Jurado" en el Festival de Cine de Sundance. Actualmente se encuentra desempeñando el papel de director en una película llamada Manhunt, protagonizada por Harrison Ford, la cual cuenta lo que ocurrió en el lapso de 24 horas que siguieron al asesinato de Abraham Lincoln.

Título Original: "Crónicas". Género: Drama. Dirección: Sebastian Cordero. Guión: Alfonso Cuarón, Jorge Vergara, Guillermo Toro, Berta Navarro, Isabel Dávalos. Reparto:John Leguizamo, Leonor Watling, Damián Alcázar, Jose Maria Yazpik. Fotografía: Enrique Chediak. Música: Antonio Pinto. Producción: Alfonso Cuarón, Jorge Vergara, Guillermo Toro, Berta Navarro, Isabel Dávalos. Duración: -- minutos.

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Jun 22, 2007

El viaje de las audacias

Hallazgos y aventura en el proceso de realización del filme ecuatoriano Qué tan lejos, que compitió en este XXVIII Festival de Cine DE La Habana en la categoría de ópera prima

 

Por: SAHILY TABARES y ROXANA RODRÍGUEZ
Fotos: LEYVA BENÍTEZ

 

 

Las historias por contar resultan andares sin límites. De alguna manera diseñan el mundo que cada uno necesita. Parten del azar imaginativo de nunca acabar, proponen reencuentros, echan a caminar...

 

 

"Proponer otra mirada, es la pelea que tenemos por delante", asegura Tania Hermida


 

Además...

 . Premios

Le ocurrió a la ecuatoriana Tania Hermida y a su equipo, con el filme Qué tan lejos, realizado tras un arduo proceso de creación, riesgos, y hallazgos durante tres años.Por sus palabras ruedan imágenes, que la guionista y directora atrapa con la pasión del primer día."Un viaje por un paisaje en paro lleva a Esperanza y Teresa de la ilusión al desencanto, y de allí al deslumbramiento de una identidad que está más cerca de sí mismas mientras más lejos les lleva el camino.

 

"En esta sinopsis despertaron los sueños de descubrir a mi país. Durante algún tiempo busqué el lugar ideal para producir en España, y Nueva York, entre otros sitios. El alumbramiento ocurrió en Chile, quizás iluminada por la tierra del fuego, en la Patagonia , donde tuve la visión que debía regresar, y convertir a mi país en ese lugar ideal. "Hacer la película formó parte de una pelea encaminada a demostrar que se podían hacer proyectos creativos, contundentes, desde una mirada crítica sobre lo que nos pasa.

 

"De hecho la historia de viaje por Ecuador con dos mujeres, una extranjera, y una ecuatoriana, partió del presupuesto de reflexionar sobre la identidad como esencia en transformación constante. Se trata de un cuestionamiento sutil, sólido, respecto a lo que somos: machistas, clasistas, racistas. Al mismo tiempo es preciso decir, que tenemos un potencial cultural enorme."La película se ha mantenido 14 semanas en cartelera, ya la vieron más de 200 000 espectadores, todo un récord en un país sin cultura cinematográfica. Hasta ahora las películas ecuatorianas que trascendieron, trataban sobre la violencia social. No puede ser lo único que se produzca en América Latina. Es importante contar otras historias, con otros personajes, con otros conflictos, de la realidad cotidiana.

 

"A veces la tentación de producir estos filmes de fuerte violencia parte de que es lo que mejor vende. No podemos limitarnos a lo que el mercado nos ha determinado, como lo que debemos producir para hacer dinero.

 

 

Cecilia Vallejo se siente feliz ante las nuevas perspectivas de su país

"De ningún modo podemos renunciar a la posibilidad de construir lo que nos pasa, de elegir las historias, los proyectos, con total liberad. Esto lo aprendí en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, donde me gradué en dirección después de estudiar tres años a partir de 1988. Ese centro que reconozco como mi alma máter, me dejó la herencia de producir desde la libertad.

 

"Fue duro salir de una burbuja creativa, para enfrentarme a la pelea sin las posibilidades que disfruté aquí de ver mucho cine en la escuela, la cinemateca, y los festivales."En el viaje de las audacias, como le llamo al riesgo cotidiano para hacer cine, he tenido compañeros excelentes. Mi madre, Mary Palacios, se lanzó de lleno en esta aventura que la fascinó en cuanto conoció el relato. Otros decidieron arriesgarse por el deseo de defender la misma pasión."

 

Camino al andar

 

Podría pensarse que es una maga sin sombrero. La jefa de producción de Qué tan lejos, Paula Parrini, de 24 años, aceptó el viaje por razones que rememora sin ocultar su emoción."El guión me fascinó desde la primera lectura. Por eso dije: tiene que ser posible. No reparé en las complejidades de la producción: una película de carretera, moverse de pueblo en pueblo con ocho autos, apenas sin plata."Hicimos un gran casting de equipo. Para la mayoría, era su primera película. Insistimos en que todos fueran ecuatorianos con la intención de garantizar la voz propia, el sello que necesita nuestro cine. "A partir de auspicios de instituciones e identidades, realizamos canjes de productos diferentes: dulces, chocolates. Establecimos un sistema de trueque que impulsó el viaje hacia destinos seguros."Si una se achanta, no progresa. Hay que pelear todos los días."

 

A Teresa la llaman Tristeza en el filme. Para Cecilia Vallejo, graduada de Bellas Artes, debutar como actriz en el cine, significa un primer paso en lo que le falta por andar.

 

 

Tania Hermida junto a María Augusta Iturralbe, promotora de la película, centro, y Mary Palacios

"Tenía la idea de hacer un máster en Dirección de Arte para Cine. No me interesa la televisión, mi padre hace publicidad en ese medio, que en Ecuador no tiene fines culturales. Por lo tanto la creatividad, es limitada.

 

"Soy una cinéfila empedernida. Mantengo una posición crítica acerca de la actuación. Ambas experiencias influyeron en la construcción de mi personaje. Tania Hermida me dio confianza. Todo el tiempo tuve su guía, su apoyo."La ilusión de otra mirada hacia nosotros mismos, comienza a favorecernos. Sobre todo por la parte del presidente recién electo, Rafael Correa. Plantea una participación ciudadana de todos los que estén interesados en hacerlo. "La imagen del Ecuador no aparece en los audiovisuales. Apenas algunos sectores están representados. En la tv la mayor parte de los programas con concursos. Los canales están manejados por grupos financieros que son dueños de todo, incluyendo los medios."Tengo muchos deseos de involucrarme, de apoyar los tiempos nuevos en mi país."

 

Volver, siempre volver

 

¿Qué tan cerca está Tania Hermida de otra película? ¿Por dónde anda el insomnio de la viajera? "Las interrogantes hacen avanzar. No me apuro, necesito tiempo para madurar las ideas, que las cosas suelten su sabor."Sin dudas realizaré mi próxima obra en Ecuador, donde acaba de constituirse el Consejo Nacional de Cinematografía, y ya eligió a su director ejecutivo, Jorge Luis Serrano. Por primera vez tenemos autoridad cinematográfica."Hay en el Ecuador una efervescencia del poder del ciudadano con respecto a su propio destino. Es un momento importante. En el cine independiente nos podemos dar el lujo de dar a cada película, su propio ritmo. La cuestión no es hacer muchas películas, sino la mejor posible.

 

"El viaje de la vida plantea volver, siempre volver. Los azares son impredecibles. Ahora mismo tengo el gusto de agradecer a BOHEMIA, que me anunciara mi destino. Con 19 años, quería estudiar cine, y como en Ecuador no había escuelas, visité varias embajadas en busca de información. Cuando llegué a la de Cuba en Quito, y mientras esperaba al agregado cultural, encontré una revista en la que me daban toda la información posible sobre la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Ahí empezó mi viaje hacia el conocimiento del mundo de las imágenes, que comenzó en Cuba, donde siempre disfruto volver, siempre volver."

 

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Jun 20, 2007

El Consejo Nacional de Cine presentó un informe

 

Tras seis meses de trabajo, el Consejo Nacional de Cine CNC  ha logrado dos cosas importantes: conseguir el presupuesto de inversión para que funcione el CNC y  armar un plan de acción concreto.

De las siete personas que conforman el CNC, tres son representantes de la profesión. De esta manera se ha logrado crear un espacio  de institucionalidad cultural que pertenezca a quienes dedican su vida a esta profesión.

“El CNC se ha construido con la nueva lógica de que se termine de raíz con la gestión clientelar, la entrega de designaciones a dedo y la ausencia de transparencia en la asignación de las ayudas y de los recursos para el cine nacional”, manifiesta Serrano.

Entre los logros que se adjudica el CNC, en este primer medio año están seis aspectos. Lograr establecer un frente administrativo, entablar la búsqueda del financiamiento para el funcionamiento del CNC, buscar mejores relaciones internacionales, establecer las relaciones con el sector cinematográfico, las relaciones interinstitucionales del CNC y las relaciones con la prensa y los medios de comunicación.

Serrano señaló que el gasto de inversión estaría solucionado, pero todavía hace falta  establecer el financiamiento del gasto de inversión. Hasta ahora se han presentado todos los requisitos al Ministerio de Economía y ahora está todo en sus manos. El proyecto de inversión del CNC ya ha sido aprobado por el Ministerio de Cultura, el que cederá un millón de dólares de los fondos Cereps.

Es importante señalar en cómo se van a repartir las ayudas económicas que otorgorá el Fondo de Cinematografía. La convocatoria se hará en los próximos días a través de concurso público, en el cual todos los proyectos estén sujetos a las mismas condiciones.

El millón de dólares servirá para la organización de un simposio de cine con la exposición de 10 ponencias de un estudio de mercado y diagnóstico.

Un gasto grande del presupuesto se destinará al apoyo directo en los procesos de preproducción, producción y posproducción. Además,  se quiere comprar los derechos  de las películas nacionales que ya han salido del circuito comercial para organizar la Colección  de Cine Ecuatoriano.

Haciendo cine

En días pasados, Serrano se reunió con el Presidente de la República para exponer el Plan Estratégico de Soberanía Audiovisual.

Según Serrano, la razón de hablar de soberanía es que “queremos vernos más, y desde eso compartir  los conocimientos con las demás culturas del mundo”.

El Presidente del CNC también afirmó que  “hoy es una obligación plantear temas que permitan llegar a un debate amplio y diverso sobre lo que creemos y queremos, todos, para el cine y el audiovisual de este país”.

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Jun 18, 2007

ARMADURAS EN HOLLYWOOD TIENEN SELLO ECUATORIANO

Cada vez que vea una película de Hollywood es posible que también vea una armadura, un casco o escudo hecho con inspiración ecuatoriana. Ugo Serrano, hijo de inmigrantes ecuatorianos en EE.UU., es el ‘herrero del siglo XXI’. Así lo ha llamado la prensa norteamericana y en la ‘meca del cine’ es reconocido por su trabajo con el metal. 

Y aunque Serrano nació y vivió  en Los Ángeles, su estadía en Quito desde los 10 años hasta los 15 fue fundamental para que se dedicara al arte. “Mis padres tenían un restaurante en las calles Juan León Mera y Roca. Cerca de ahí, se encuentra la iglesia Santa Teresita y cada vez que iba a comprar pan, me distraía con la arquitectura”. Lo mismo le ocurría en el Centro Histórico. Cada paseo por las plazas quiteñas, eran como un viaje al pasado y un pretexto para imaginarse a la gente y vida coloniales. “Mis años en el Ecuador me ayudaron a hacer lo que hago hoy. Fueron esa musa de inspiración”. Así que cuando regresó a Estados Unidos sabía que lo suyo era el arte. Para los 16 años ya había hecho su primera máscara de metal. Pero a los 18 años, mientras formaba parte de un grupo que recreaba los tiempos medievales (Society for Creative Anachronism), descubrió que podía hacer armaduras, mejores que las que usaba en los juegos. Se graduó en diseño de modas en Miami, pero su carrera comenzaría más tarde en Los Ángeles cuando tuvo la oportunidad de trabajar en una compañía de efectos especiales. Ahí hizo vestuarios, escultura y, por supuesto, armaduras. Sin embargo, su inicio en el cine fue una casualidad. “Un amigo me dijo que llevara mi arte a una junta suya. Lo hice y el director dijo: ‘quiero que lo diseñe todo’”. Había conseguido su primer contrato para una película: “Witchblade” (2000). Viajó a Toronto para la producción de este filme. A su cargo estaba la construcción de dos armaduras completas de aluminio para la protagonista de la cinta, una mujer que tenía poderes gracias a una reliquia y que los usaba en situaciones de peligro. Más tarde, la película se hizo serie y continuó en el proyecto pero esta vez como director de arte. Su papel fue entonces diseñar diferentes vestuarios y armas para el personaje.

Pero su primer trabajo para una película de mayores reconocimientos fue en “El Planeta de los Simios” (2001). Realizó las únicas armaduras en aluminio para los dos caballos del filme. El resto -según Serrano- las realizó otra compañía en fibra de vidrio. El arte de Serrano es conocido en Hollywood. Ha participado hasta el momento en 20 producciones entre películas, series y comerciales de televisión. Ni siquiera su cambio de casa a Longview, en Washington, afectó su trabajo. Más bien, la mudanza le dio la oportunidad de crear algo como un museo de arte en su nueva casa.Aunque muchos dicen que estar en su hogar es como estar en una película de Harry Potter. El decorado rústico en madera y piedra, más las colecciones de osamentas, animales en botellas, reliquias, armaduras y espadas que aparecieron en películas dan esta impresión. Es la casa de un artista. También trabajó en “Riddick”, “Serenity”, “ La Leyenda del Zorro II”. Su último trabajo fue para un comercial de videojuegos de Play Station.

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Jun 11, 2007

AVC del sueño al caos

Por Leonardo Parrini


El documental de Isabel Dávalos Alfaro Vive Carajo del sueño al caos, exhibido en el Sexto Festival de Documentales, EDOC, reconstruye la historia del movimiento guerrillero urbano que operó en el país en los años ochenta, a través del testimonio de los sobrevivientes del AVC, familiares de los caídos, monseñor Alberto Luna Tobar, los periodistas Carlos Vera, Diego Oquendo y los ex presidentes Oswaldo Hurtado y León Febres Cordero. Desde el comienzo llama la atención la candidez del tono que adopta la narración en off, para justificar la postura que la involucra en los hechos. Si el espectador espera una crónica fáctica pierde el tiempo, puesto que la autora incurre en lo que constituye una subjetividad periodística, no obstante ser un recurso del documental, asumir partido a cuenta de la imparcialidad del relato haciendo uso de un derecho de todo documentalista: tomar posiciones personales, involucrarse en el asunto y coprotagonizar de algún modo la historia.

El leiv motive del filme es reconstruir los acontecimientos que inspiran a un grupo de jóvenes de la clase media ecuatoriana, “que no discutieron nunca qué país querían”, el momento de formar un grupo guerrillero urbano, cuya narración lineal se transforma en una polémica frontal entre Febres Cordero y sus detractores, donde destacan los testimonios de los sobrevivientes, familiares de los caídos. Se contextualiza el momento en que AVC irrumpe en la vida nacional, mostrando rasgos del estilo de gobierno socialcristiano y su propósito de “acabar con el terrorismo, no negociar con terroristas” y reprimir a sus opositores como enseñanza de la escuela de Reagan en la década de los ochenta.

Van surgiendo en el relato hechos como el atraco al Banco del Pacífico, la prisión y tortura de Juan Cuvi, el asalto a un camión de Pronaca con el fin de repartir pollos y panfletos en Guayaquil, robo de la espada de Alfaro y el uso mediático del botín, hasta el secuestro del banquero Naim Isaías y la violenta respuesta del gobierno de LFC. Todo visto bajo la óptica personal y contradictoria de los protagonistas en la utilización de testimonios que posicionan al grupo AVC, autodefinido como “un movimiento democrático, popular y antiimperialista, no marxista, sino alfarista”, cuyas acciones violentas tienen el fin de “reunir dinero (10 millones de dólares) para agrupar cien jóvenes, a ser entrenados en Colombia, que a su regreso al país formarían una guerrilla urbana para forzar la democracia”, según el propio reconocimiento de sus miembros.

Una reflexión clave aporta el testimonio de Hurtado cuando señala que él siempre pensó que los crímenes del régimen de Pinochet fueron cometidos con el conocimiento del dictador, insinuando que en el gobierno de LCF sucedió lo mismo. En tanto que Alberto Luna Tobar y los familiares de los caídos acusan a Febres Cordero haber actuado fuera de la ley para combatir al grupo. Los propios testimonios de Febres Cordero contribuyen a reconstruir una imagen del político duro. Se pregunta Febres porqué lo critican luego de “haberle dado paz al Ecuador”, mientras reconoce que no erradicó el terrosismo y jura por su madre que no ordenó matar y ni torturar a nadie en su vida.

Luego del descalabro militar y político, de una etapa de desencanto personal, los alfaristas sobrevivientes evocan con tristeza: hoy son un grupo de amigos que habla en tono de raconto intimista, cruzando la línea divisoria entre la sin razón y la nostalgia ante un proyecto que tiene los rasgos de asalto al cielo, con una interrogante sin respuesta: ¿valió la pena? En este sentido, el documental muestra su lado menos consistente en el tenor anecdótico de hechos que no debieron ser trivializados como las torturas de Cuvi, la violencia política aplicada en el tira y afloja de una acción guerrillera que se demostró inviable. Si se pretendió humanizar la imagen de los miembros del grupo se consigue a un precio: desteñir su motivación política por falta de mayores referentes ideológicos que, de pronto, ni el propio AVC pudo aportar a su acción real y tampoco a su testimonio fílmico.

No obstante, el filme muestra sus fortalezas en el hecho de convocar y sumar posiciones contra los enemigos de AVC para construir un discurso acusador, increpante en boca de terceros, contra la represión política de que fue objeto. La película no contribuye al perdón ni al olvido, con un valor agregado: reconstruir un periodo histórico del Ecuador, frente al cual la amnesia colectiva comenzaba a hacer efecto. En tal sentido, el filme no es para nada metafórico, no hay ficción, es lisa y llanamente instrumental. En sus rasgos formales, el documental de Isabel Dávalos exhibe buena camarografía en movimiento, apoyado en talentos reconocidos como Sebastián Cordero que pone la gota de sapiencia en la coproducción, Manolo Sarmiento, ducho documentalista y en la coherente edición de Miguel Alvear y Carla Valencia.

Como dato adicional, una objeción al nombre del filme: AVC del sueño al caos, habida cuenta que sabemos quienes son los soñadores, pero el caos debió tener el nombre que le corresponde: derrota, ante la imposibilidad de un sueño, militarmente desigual y políticamente audaz, pero impopular. Caos tiene sinónimos en los términos desconcierto, anarquía, desbarajuste, acepciones que acaso reflejan el trasfondo del epílogo de AVC en la década de los ochenta, cuyo gesto de entregar las armas sí tiene, sin más, un sinónimo ineludible: capitulación. Sin embargo, el filme aporta como corolario en la coyuntura actual, una plataforma mediática para la crónica de un retorno anunciado: ¿Alfaro revive, carajo?

 

 

 

 

 

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esas no son penas

 Por Leonardo Parrini

La recientemente estrenada película ecuatoriana de Anahi Hoeneisen y Daniel Andrade, Esas no son penas, es la historia de cuatro mujeres que se reencuentran luego de catorce años. Historia paralela del tedio, del fracaso afectivo, de la ausencia de futuro, de un porvenir sin visión feliz.

"No se puede ser feliz, solo hay momentos de alegría" dice una de las protagonistas.
La menor reconoce que las suyas, esas no son penas, haciendo referencia a las penas de sus amigas: El lastre conciencial de la infidelidad. El divorcio como ocaso del amor. La derrota de los afectos. La falta de oportunidades profesionales. El tedio de una vida sexual inactiva
Madres posesivas que se interponen en la cotidianeidad

Una fotografía de planos comprimidos ve la ciudad de Quito por un lente que mira los rasgos de una urbe más abrumadora de lo que puede llegar a ser. Tonos azules apastelados de un amanecer, simbólicamente, sin mañana. Interiores de luz difusa, natural, que deja al descubierto los bordes obscenos de un cotidiano carente de estímulos.

Una banda musical con aires de arrabal, da pinceladas que recrean una atmósfera de nostalgia de lo perdido o la tristona certidumbre por lo que pudo haber sido y no fue.

El filme transita la condición de la mujer en un tema femenino ¿o una mirada feminista?: la soledad afectiva y sexual de la mujer vista con la solvencia de dos realizadores jóvenes en su madurez creativa.

Una actuación impecable que a momentos pone a la vista la improvisación: un histrionismo tal, que nos hace preguntarnos si estas mujeres actúan o son realmente así. Una actuación sin estridencias, limpia, de gran sobriedad a la hora de proyectar amarguras y alegrías.

Narrativa basada en el paralelismo de cuatro historias que se superponen y se resuelven en el encuentro de las amigas a ritmo exasperantemente lento, metáfora del tedio vital de las protagonistas, con uso del tiempo elíptico y real en una edición impecable que no deja ver las costuras del montaje.

El consumo de drogas de las cuatro amigas en su encuentro cargado de evocaciones es nada más un símbolo de evasión, evocación y revelación de un viaje hacia sí mismas donde van a descubrir amarguras represadas, tristeza a flor de piel, vaciedad de cuerpo y alma.

Lo sexual es tratado en el filme como pretexto de un discurso feminista donde la presencia masculina queda reducida a un vibrador de plástico y a un marido cornudo. Sin cargar las tintas al tema de género, esta película de Hoeneisen y Andrade maneja un discurso descriptivo, más no impositivo, acerca de la condición de la mujer tipo ecuatoriana, de clase media y entrada en los treinta.

¿Qué supera este filme?

La visión bucólica del país, expresión de un romanticismo tardío. Los discursos con la ideología puesta a la vista. Un costumbrismo localista que muestra los limites el país. Un indigenismo paternalista como pretexto de lucha social. Un humor de fácil digestión que busca ganar taquilla.

¿Qué recupera este filme?

La capacidad de conmovernos de nosotros mismos sin dramones truculentos.
La posibilidad de reírnos con una sonrisa amarga que cuelga de la comisura de los labios a mitad de camino de una mueca desencantada.

El filme enseña un Ecuador que es Ecuador, sin necesidad de referencias ambientales obvias, que puede ser otro país pero que sigue siendo nuestro país. La película en ese sentido es de aquí, pudiendo también ser de allá: lo cual es una virtud.

Hay también la tentativa temática de una amargura soterrada que nos trae de vuelta del desencanto generacional. Una mirada sincera a la mujer ecuatoriana, con exactos toques de universalidad, que convierte a esta película en un producto de exportación de profunda visión existencial. Un final abierto que obliga, no obstante, a cerrar los nudos de la historia de cada una de las protagonistas, que pudo ser resuelto de manera distinta, es acaso el talón de Aquiles del filme que no debió caer en epilogos explicativos.

Esas no son penas demuestra que los temas íntimos tienen urgente vigencia en el país, a partir de una realidad individual agobiante que puede ser puesta en pantalla, sin necesidad de pretextos sociales, puesto que en Ecuador la realidad interior y cotidiana de la gente llega a ser tan grave como la situación social del país y debe ser tratada con igual lucidez y el mismo compromiso de honestidad y realismo.

Esas no son penas, una película que trata de manera inédita en el cine criollo, aspectos de la vida cotidiana de la mujer, frente a la cual no hay obstáculo en reconocer que esas, sí son penas.

 

 

Posted by Leonardo Parrini at 12:32:10 | Permanent Link | Comments (0) |